sábado, 14 de septiembre de 2013

Bienvenidos

A lo largo del tiempo la sociedad, reafirma cada vez con mayor fuerza, la necesidad de enseñar ciencias, por su efectividad en la formación de hombres críticos, analíticos, observadores y creadores de constantes interrogantes, situación que los sumerge en la búsqueda de datos, aplicación de metodologías rigurosas y creación de hipótesis, hasta lograr establecer teorías con amplios fundamentos, convirtiéndolos en seres capaces de desglosar su entorno para zacear su ineludible deseo por comprender los fenómenos que se muestran ante sus ojos, lo que genera como resultado final “conocimiento” que es igual a avance en los diversos ámbitos que conforman hoy el mundo globalizado. En otras palabras, la ciencia confina al ser humano de cualquier pasividad y lo ancla en la constante creación, sin más límites que sus propios pensamientos.
En base a lo expuesto, renunciar a la formación de experiencias científicas, estaría representando el cese de los avances, un hecho imposible de aceptar, pero que pareciera estar cada vez más cerca de convertirse en realidad a casusa de las múltiples problemáticas que en la actualidad asechan la enseñanza de asignaturas como física, química y biología, siendo esta ultima el área de mayor interés para el presente trabajo. Entre esos obstáculos que impiden el correcto andar de las ciencias, es el desinterés de los estudiantes por su estudio por considerarlas de mera acción teórica, una concepción errada, pero sustentada por la forma en que el docente imparte sus clases, en su mayoría enmarcadas en la explicación oral, en el análisis de materiales o en la realización de exposiciones por parte del alumno, quedando la practica divorciada de la estructura textual, haciendo más difícil la comprensión efectiva de los contenidos.
Con respecto a las múltiples explicaciones de los encargados de impartir las áreas o asignaturas pertenecientes a las ciencias experimentales, sobre el por qué obviar la practica (la esencia de las ciencias) a la hora de enseñar, esta la carencia de laboratorios o el deterioro de los mismo. Frente a este lamentable aspecto, la invitación es romper los lazos que nos sujetan a la ineficacia y crear estrategias dirigidas al establecimiento de espacios para experimentar, para alcanzar un aprendizaje significativo, pero sobre todo, para construir en el estudiante ese placer por investigar.
En base a lo expuesto, el reto como docente es:
-        Diagnosticar en la institución donde se labora, las condiciones del laboratorio o los espacios destinados para el mismo.
-        Incentivar un trabajo cooperativo (docente – estudiante) para el mejoramiento del espacio.
En este afán por generar un cambio necesitarás toda la información referente a instrumentos, normas y organización de un laboratorio, es decir, un cumulo de datos sumamente importantes y que a continuación son facilitados de manera detallada.

Recuerda
         
Lo imposible es Posible para Cualquier Amante del Conocimiento

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